Voy a pedirte que
me cuentes el final ♫
Todo el tiempo estamos entre el sí y el no. Elegir entre sí y no tal vez sea la decisión más difícil de tomar. Hay veces en que la diferencia entre decir sí o decir no puede ser determinante, puede cambiar tu vida para siempre.
El no ya lo tengo, dice alguien para darse coraje, porque el “no” es lo que nos rige; decimos que no a todo, todo el tiempo. Pero a veces, decimos algunos sí; a veces decimos “sí” sin medir las consecuencias, y ese sí cambia todo. De una chica rapidita decimos que tiene el sí fácil, pero no se trata de eso la vida? ¿De decir sí, de avanzar, de vivir? El sí nos compromete, y nos desnuda; el sí expone nuestros deseos, el sí señala que algo nos falta.
Una vez más estamos ante esa decisión; que todo siga siendo no, o animarse al sí y zambullirnos en la vida, esa vida que vivimos deteniendo todo el tiempo con el no.
En este momento hay seis mil millones, cuatrocientos setenta millones, ochocientas dieciocho mil, seiscientas setenta y una personas en el mundo. Algunas corren asustadas. Otras vuelven a casa. Algunas dicen mentiras para llegar al final del día. Otras simplemente están enfrentándose a la verdad. Algunos son hombres malvados en guerra con los buenos. Y algunos son buenos, luchando con los malvados. Seis mil millones de personas en el mundo. Seis mil millones de almas. Y a veces… todo lo que necesitas es una.
Choco con la misma piedra y un error tan culminante debo destruir. El amor y mis ganas de VIVIR.
Como extraño tus locuras, tu forma de caminar, tus delirios peligrosos y tu forma de andar por ahi cumpliendo sueños sin mirar. Es inutil que la vida me de otra oportunidad, Y si tus manos ni tu cuerpo me quieren tocar, si me caigo,
NO ME VUELVO A LEVANTAR.
He aprendido que nadie es perfecto hasta que no te enamoras.
He aprendido que la vida es dura pero yo lo soy más.
He aprendido que las oportunidades no se pierden nunca las que tu dejas marchar, las aprovecha otro.
He aprendido que cuando siembras rencor y amargura la felicidad se va a otra parte.
He aprendido que necesitaría usar siempre palabras buenas, porque mañana quizás se tienen que tragar.
He aprendido que una sonrisa es un modo económico para mejorar tu aspecto.
He aprendido que no puedo elegir como me siento, pero siempre puedo hacer algo.
He aprendido que todos quieren vivir en la cima de la montaña, pero toda la felicidad pasa mientras la escalas.
He aprendido que se necesita gozar del viaje y no pensar sólo en la meta.
He aprendido que es mejor dar consejos sólo en dos circunstancias, cuando son pedidos y cuando de ello depende la vida.
He aprendido que cuanto menos tiempo derrocho, más cosas hago.
Otras veces la burbuja se pincha, no queda otra que abrir los ojos, y mirar lo que no queremos ver, el corazón se nos estruja y nos quedamos sin aire ahogados.
Duele abrir los ojos, es como salir de la oscuridad que la luz te enceguece. Ojos que no ven, corazón que no siente, mejor mirar para otro lado dicen, meter la cabeza bajo la tierra como hace la avestruz.
Pero para que algo cambie ahí que romper la burbuja, hay salir de la cajita de cristal, abrir los ojos y animarse porque aunque lo que halla para ver, nos estruje el corazón.
